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Última actualización el julio 11, 2025 por Tecnicocinas S.A.S.
En algunos proyectos de cocina, el mesón también sirve para cocinar. Lo que se ve es un mesón en piedra o porcelanato, que funciona como superficie de trabajo y, al mismo tiempo, como zona de cocción.
Este tipo de tecnología se está utilizando cada vez más en cocinas residenciales modernas. El objetivo es aprovechar mejor el espacio, facilitar la limpieza y mantener una apariencia ordenada incluso cuando no se está cocinando.
A diferencia de una estufa tradicional, este sistema no se ve. Todo está oculto bajo el mesón. No hay quemadores, ni parrillas, ni vidrio empotrado. Pero al colocar una olla en la zona adecuada, el calor aparece. Este tipo de tecnología funciona bajo un principio electromagnético que transfiere calor directamente al recipiente.

Debajo del mesón se instala un conjunto de bobinas que generan un campo magnético. Ese campo no produce calor por sí mismo. Lo que hace es activar el calor únicamente cuando entra en contacto con una base metálica adecuada.
La energía no se concentra en el mesón, sino que atraviesa la superficie y llega directamente al fondo del recipiente. Es en la olla donde se produce el calor, no en la piedra. Por eso la superficie se mantiene fría, incluso mientras se cocina.
Si se retira la olla, el calor se detiene. Algunos modelos tienen sensores que detectan este movimiento y apagan la placa automáticamente.
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El control de potencia se hace a través de un panel táctil, un mando inalámbrico o una aplicación móvil, según el sistema instalado. Se pueden ajustar niveles de temperatura, tiempos de cocción y zonas activas sin necesidad de tener interruptores visibles sobre el mesón.
Para que el sistema funcione, se deben usar ollas con base ferromagnética. Esto significa que el fondo debe contener hierro o acero especial. Recipientes de vidrio, aluminio, cerámica o acero común no sirven.
Algunas placas permiten añadir un accesorio de silicona que eleva un poco la olla para proteger la superficie o mejorar la distribución del calor, pero el recipiente sigue siendo el componente clave. Si no es compatible, no se activará el sistema.
En Colombia, es posible encontrar varias opciones aptas para inducción sin complicaciones. Sirven las ollas de acero inoxidable con fondo encapsulado, muchas de las líneas de Imusa, Oster o Tramontina. También funcionan los sartenes con base de acero ferromagnético, o las piezas de hierro fundido como las cocottes. Para saber si una olla sirve, basta con acercar un imán al fondo: si se pega, es compatible.
No cualquier mesón sirve para este tipo de sistema. Para que la inducción funcione correctamente, el material debe ser resistente al calor, tener baja porosidad y permitir el paso del campo magnético sin interferencias. Además, debe conservar su estabilidad frente a cambios de temperatura localizados y frecuentes.
Los materiales más recomendados para este tipo de instalación son:

El espesor del mesón también influye. Si la lámina es muy gruesa o está compuesta por capas que interrumpen el campo electromagnético, el sistema puede tardar más en calentar o perder eficiencia. La mayoría de fabricantes recomienda espesores de 1.2 cm a 2 cm como rango óptimo. Por eso, no se debe elegir el material solo por apariencia: hay que confirmar su compatibilidad técnica antes de fabricarlo.
En Tecnicocinas se trabaja con piedra sinterizada, Quartzones (materiales a base de cuarzo) y granito natural. De estas opciones, la piedra sinterizada es la más indicada para integrar un sistema de inducción invisible, por su estabilidad térmica y su resistencia. Algunos Quartzones de alta densidad también pueden ser compatibles, siempre que cumplan con las especificaciones técnicas del fabricante del sistema. El granito, por su composición natural y densidad variable, requiere evaluación caso por caso.
Revisa este artículo relacionado:Color celeste en cocinas: frescura y ligereza en diseños 2025Cuando no hay cortes ni equipos visibles sobre la encimera, la cocina se ve más ordenada y también funciona mejor. No hay una zona limitada a cocinar y otra a trabajar: es una sola superficie que se adapta a cada momento.
En cocinas abiertas o con isla, esto se nota aún más. La encimera se convierte en punto central de reunión, sin elementos que interrumpan el contacto visual ni el movimiento. Se puede conversar, servir o cocinar sin obstáculos. El diseño también gana en limpieza visual: no hay vidrio negro, ni bordes metálicos, ni botones expuestos que acumulen grasa o polvo.
Este tipo de integración también ayuda a reducir el desgaste visual del tiempo. Sin piezas visibles ni materiales distintos, el acabado se conserva uniforme y funcional, lo que aporta durabilidad y mantiene la cocina en condiciones óptimas sin depender de retoques constantes.
El mesón queda libre, la limpieza es más rápida, hay menos riesgo de accidentes y se puede controlar la cocción con mayor precisión. No hay componentes visibles ni superficies recortadas.
Limpieza inmediata: No hay rendijas ni componentes empotrados que requieran atención especial. Si algo se derrama, basta con pasar un paño. Como la superficie no se calienta directamente, los residuos no se queman ni se adhieren con facilidad. Esto permite mantener el mesón en buen estado incluso con uso frecuente.

Seguridad pasiva: El sistema funciona solo cuando detecta una olla compatible. Si no hay recipiente, no se activa. Y al retirar la olla, el calor se interrumpe. Como la superficie no se calienta directamente, se puede tocar sin riesgo una vez finalizada la cocción.
Menor consumo eléctrico: La energía se transfiere de forma directa al fondo de la olla. No hay pérdidas por calentamiento de resistencias, cristales o placas intermedias. Esto reduce el consumo eléctrico frente a otros sistemas de cocción.
Una placa de inducción invisible no se instala como cualquier electrodoméstico. Requiere un diseño pensado desde el principio, materiales específicos, ajustes eléctricos y coordinación técnica.
Revisa este artículo relacionado:Color celeste en cocinas: frescura y ligereza en diseños 2025El sistema tiene un valor alto. A esto se suma el costo del mesón compatible, la adecuación eléctrica y, en muchos casos, la compra de ollas nuevas. Es una solución que se usa principalmente en proyectos de cocina de alto estándar.
Muchas placas de inducción invisibles funcionan a 220 V. En Colombia, la mayoría de viviendas está configurada para 110 V. Esto implica instalar una línea dedicada, con un breaker exclusivo y una conexión eléctrica segura. La adaptación debe hacerla un electricista certificado.
Como no hay elementos visibles en la superficie, es importante conocer bien la ubicación de cada zona de cocción. También se requiere algo de práctica para adaptar los tiempos, entender la velocidad con la que se calienta cada olla y anticipar los resultados según el tipo de preparación.
Estos sistemas no se consiguen de forma inmediata. Generalmente se importan bajo pedido, lo que implica tiempos de espera. Además, el montaje debe hacerlo un equipo técnico con experiencia. La instalación eléctrica, el espacio para ventilación y la integración del módulo deben quedar listos antes de usar el sistema.
No todas las marcas cuentan con soporte en Colombia. Antes de comprar, es importante confirmar si hay técnicos autorizados, piezas de repuesto disponibles y atención en caso de fallas. Si ocurre una avería, acceder al sistema requiere desmontar parte del mobiliario, así que contar con respaldo local reduce riesgos y costos.

Antes de integrar este sistema en tu cocina, es importante tener claras algunas condiciones técnicas y logísticas. Aquí van tres puntos clave que deben resolverse desde el comienzo del proyecto:
Confirma que el sistema sea compatible con el tipo de mesón que vas a instalar. Algunos modelos solo funcionan con ciertos espesores, materiales o densidades. Pide la ficha técnica completa. Pregunta por tiempos de entrega, instalación, repuestos y servicio en Colombia. Si es posible, solicita una demostración o una inducción básica para entender bien cómo funciona.
La mayoría de estos sistemas necesita una toma de 220 V con breaker independiente. Verifica si tu vivienda lo permite o si es necesario hacer una ampliación. La conexión eléctrica debe hacerse con cableado adecuado y en una ubicación accesible, protegida del calor y con suficiente espacio para ventilación del equipo. Es mejor dejar esto previsto antes de fabricar el mobiliario.
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